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El gamberro de las mareas
¡Los humanos son divertidos! Es gracioso cuándo resbalan por los muelles tratando de pillarme, pero al parecer no les gustan mis bromas. Uno de esos tipos tenía a una criatura muy rara ¡Tenía aletas que le hacían nadar en el aire! Me divertí mucho persiguiendo a ese "loro", creo que los llaman, pero al parecer su dueño pensó que me lo quería comer ¡Qué tonto! Una cosa llevó a la otra y acabé siendo atacado. No sé qué piensan estos humanos, pero yo solo me quería divertir... Tuve que escapar pues al parecer esa gente tiene unas cosas que hacen "pum" y no quiero acabar en pedazos como la madera que esas cosas vuelan. Encontré una cueva y me escondí en ella, saliendo de vez en cuándo ¡Menuda sorpresa! Uno de esos días escuché gritos y había un dragón-tiburón atacando a la gente. Qué maleducado... Aunque los humanos parecían no poder controlar a una criatura tan débil. Decidí hacer lo que más me gusta: ¡Saltar y saltar en mi tridente hasta que el monstruo se fue! Y entonces todo cambió. Los marineros empezaron a quererme y muchas señoritas vinieron a achucharme ¡Fue muy molesto! Creí ver también a una figura de melena roja y labios carmesí sonriendo, como si hubiera visto un delicioso pez. Se trataba de una cazadora, pero no de peces, de piratas. Ahí fue cuándo dejé de entender a los humanos ¿Cazadores de piratas en una ciudad de piratas? Y dicen que yo estoy mal de la cabeza. También hay un señor muy grande y fuerte con pelo en la cara al que llaman rey ¡Parece fuerte! De hecho es el único capaz de pillarme y que me da miedo. Me gusta este sitio, me siento como cuándo era pequeño ahí abajo. Pero mi gente... Sigo sin saber dónde están. Espero que estos piratas me ayuden ¡Por que son muy graciosos! 


El azote de los mares
Cuándo era pequeño mi madre me contaba leyendas sobre criaturas impuras y horripilantes habitando los mares que mi padre dominaba. Monstruos de tentáculos, cientos de ojos y fauces trilladoras que devoraban navíos con una facilidad apabullante. El sonido de la madera de un barco crujiendo ante las gigantescas bocas de esas bestias submarinas... El solo pensar que ese sería mi futuro me aterrorizaba, pero ahora que tengo pelo en el pecho y sensatez en mi mente, he descubierto que todas esas leyendas son falsas: el único monstruo del océano es el hombre que, con cientos de hombres a su mando, no tiene nada y lo desea todo. Quizá eso me llevó a apuñalar a ese hijo de mala perra que era mi padre. Vincent la Sombra... ahora es él quién vive en la sombra de una tumba acuática. Reconozco que es difícil obtener la lealtad de la gente en esta tierra. Al menos hasta que descubres que aquí, quién no quiere comida o dinero solo busca sexo. Y mi madre era la dueña de los mejores burdeles de Aguas Estancadas. La fortuna heredada de mi difunto padre y mi facilidad para engatusar me han permitido ascender a lo más alto. A día de hoy, hasta los krakens temen de lo que soy capaz. Mi nombre es Gangplank la Sombra, y soy el rey de los piratas. El primero que ha andado en la tabla de la vida y la muerte con una sonrisa mientras seducía a la damisela que se lleva a los hombres por decenas, enfermos de escorbuto o locura oceánica. Pero yo... Yo me he convertido en el mar. He abrazado las facetas más humanas en esta máscara de mentiroso y traidor señor de la piratería a la vez que mi alma navegaba en los mares de la locura y la muerte. No tendré ningún descendiente. Pienso desafiar mi tiempo en la tierra y ser rey de los piratas hasta que no quede ni uno y yo mismo me haya convertido en una bestia empujada solo por la codicia y mis deseos carnales. Pobre de quién provoque al azote de los mares. Yo soy Gangplank, y soy el rey de los piratas ¿Tú? Tú solo eres un peón en mi gran mapa, y mi brújula apunta directamente a mi botín.

El forajido
Si no sabes qué es vivir siempre solo y sin ayuda de nadie no te atrevas a cuestionarme, renacuajo. Este sitio sigue dando el mismo asco de hace tantos años: rameras enfermas en las calles, viejos locos, bandidos y adolescentes con deseos de riqueza y otros que como yo han sido curtidos por la dureza de la vida. Peor ahora yo soy mucho más duro ¿Sabes por qué? Traición. Me gusta pensar que un hombre no se convierte en hombre hasta que no le dan una puñalada en la espalda, y que solo se convierte en leyenda cuándo acaba con la vida de quién lo traicionó. Pero las leyendas me amparan, la que castiga a los traidores vigila mi espalda y me ayudará a acabar con ese maldito gitano al que una vez consideré un hermano. Algún día se quedará sin cartas que jugar, pero yo seguiré con toda una escalera de color en el barril de mi escopeta. Él me vendió a un loco como si fuese carne viva; yo pienso venderlo a él como carne muerta para que usen sus pedazos de cebo para los peces. Ahhh, la calma que te da la nicotina, quizá la única razón por la que no he perdido la cordura. Algunos me llaman forajido, que huyo siempre hacía el oeste, pero yo solo voy al lugar en el que el sol se refugia cada noche. Y cuándo me quede sin ron ni tabaco, me beberé una botella entera de tequila para bajar este sabor amarga que invade mi garganta, este aperitivo de fuego y pólvora sobre el que dispararía para acabar con todo. Más vale que me gane el mote de eterno fratricida, porque después de Twisted, la familia es algo de lo que no consigo ver las ventajas. Algún día le abriré los ojos a ese amante de las naranjas y volveré a toda Aguas Estancadas en contra de ese timador y usurpador. Dime ¿Cuántos ases llevas en la manga? Porque te aseguro que ninguna baraja te defenderá cuándo tu cara esté en la mira de mis cañones. Lamentarás haber herido mi confianza, sucio embustero.

La Cazarrecompensas
Piratas... No puedo decir esa palabra sin que me den náuseas. En este hervidero de hombres, ser yo es un regalo divino. Si no fuese una mujer debería haber luchado y matado como estos brutos sin modales, pero por suerte puedo usar mis encantos para vaciar sus mentes y sus asquerosos sacos de oro. A fin de cuentas, fue uno de esos cerdos quién mató a quién más me quiso de niña, así que ahora pienso usar a los piratas como marionetas hasta cobrarme venganza. Sin embargo... ese estúpido Gangplank se niega a hacerme caso ¿Acaso no soy suficiente? No es que él sea el hombre más atractivo que he visto, pero se me resiste y no lo entiendo. A juzgar por su cara y su conocido amor por las prostitutas tendría que haber caído a mis pies. Pero no es así. Ese simio de nuestro rey por alguna razón no me quiere en su lecho, así que quizá sea más inteligente de lo que pienso, pese a que eso iría en contra de todo lo que los piratas me han demostrado ser. Sucio salvaje peludo... ¿Por qué no sucumbes a mis encantos? Da igual, yo no me rebajaré por un pretencioso pirata, por algo soy la señorita Fortune: hago que los piratas hagan lo que deseo, y pronto tú serás uno de mis títeres, condenado rey. Mientras tanto pienso seguir cuidando de mi barco y disfrutar de la vida. Si hay algo bueno de estos sacos de pulgas es que saben como vivir bien: sin obligaciones, sin preocupaciones, solo fornicar, comer y dormir. Seré una señorita pero esta vida perezosa es lo mejor que hay. Aunque no pienso quedarme de brazos cruzados. Usaré mi cuerpo y mis pistolas para enseñarles a estos perros malolientes que podemos ser una fuerza a temer, independiente de todo gobierno. Me da igual si en el proceso debo matar a nuestro rey, pues él no gobierna sobre mí. Será divertido hacer que el mundo recuerde a Sara Fortune: la cazarrecompesas que puso a los piratas en su sitio.

El titán abisal
¿Sientes las voces? Yo sí. Gritan. Pero no entiendo nada, solo sé que ninguna mano se extendió para rescatarme ese día. La oscuridad me engulló y se llevó con ella tantos recuerdos. He olvidado los nombres de los que dejaron a mi suerte esa vida de carne de la que apenas conservo memorias. He visto la oscuridad más profunda, he sentido el acero y hierro oxidados fundirse a mi cuerpo y he sentido como mi humanidad me abandonaba con cada burbuja que iba a la superficie. Ahora solo siento la ira calmada y lenta, tambores resuenan en mi carcasa vacía y puedo notar a un monstruo retorciéndose bajo mi armadura sellada en sombras y oscuridad. La única luz que habita ahora en mí emana de mis ojos e ilumina el camino: me he fusionado con la desesperación y la venganza, con mi barco, con mi gente si es que sus cuerpos sin vida están en mi interior como batería. El ancla que detenía a mi única posesión terrenal es ahora mi espada, el portador de castigo en la tierra. No siento el paso del tiempo y quizá hayan pasado eras hasta que pude salir a la superficie. En la playa, los humanos débiles trataron de acabar conmigo, asustados, solo para descubrir que ni sus balas me herían, ni sus venenos me afectaban ni sus palabras significaban nada para mí. Fui lento y meticuloso y dejé casas rotas bajo mis pies que aplastaban los cuerpos sin vida que pisoteaba. Pude notar el miedo que mi masacre estaba causando y creo recordar entonces la felicidad. Sin embargo, las emociones no son ya sino un mero dibujo en una lejana pared, un espejismo de una sirena alejándose en el horizonte en alta mar. Todo aquel que se cruce en mi camino tratando de detenerme acabará aplastado bajo mi bota, y mi peso es el de un barco. Seré lento y atacaré despacio, pero como el destino, mi venganza aplastará a cualquiera con toneladas de ira contenidas en mi calma marina. Nautilus... ese era el nombre de mi vida pretérita, el que puse a mi barco. Ahora mi nombre solo significa venganza.

El maestro de las cartas
Fichas, dados, cartas, apuestas... La gente disfruta de poner a prueba su suerte, el problema que hay aquí es que cuándo yo estoy en el tablero, la suerte solo besa mis labios y guía mi manos. Crecí entre timadores y aprendí a ser el mejor en este juego, y por este juego me refiero a todos los juegos ¿No me crees? Cuándo todos los dados saquen un seis al abandonar mi mano quizá te lo pienses dos veces antes de dudar sobre la fortuna mimándome ¿Y que hay de esa tal Fortune? Podría tener su suerte siempre que quisiera, pero comprada conmigo ella solo tiene una moneda de suerte y yo todo el banco. Y la banca siempre gana, y por eso siempre lo gano todo aunque a veces toque hacer sacrificios ¿Malcolm? Eso fue un pequeño contratiempo, pero él no puede olvidar lo que le hice. Pobre, tiene el corazón roto~ Que me persiga, con todas las cartas a mi favor no logrará matarme y así todo será divertido ¿No es la vida así? A mayor riesgo, mayor diversión, y aunque sé que nunca puedo perder, me divierte pensar que corro peligro, es como una partida de póker con ese gigantón del ancla ¿Cómo le ganas a alguien que no tiene debilidades en su rostro? No le puedes leer la cara, eso es cierto, pero si ese tipo tumba todo el puerto yo endeudo al puerto. Lo llevo en la sangre, algunos me llaman gitano, otros nómada... Yo prefiero pensar que voy dónde el azar me lleva. Es más divertido así~ ¿Te crees con suerte? Ven, quizá mi mano no piense igual.