Únete a... Las Islas de la Sombra: dónde las pesadillas se hacen realidad

El sepulturero
¿Has tenido alguna vez uno de esos días en los que solo hacías cosas por obligación ya que eso te permitía subsistir? Esa es la vida del macabro sepulturero de las Islas de la Sombra. Último miembro de su familia, Yorick era el joven correcto, atractivo, moderado y educado con el que toda mujer soñaría con tener de esposo. Pero portaba sobre sus hombros el trabajo que su familia heredaba de generación en generación: ser el enterrador y dueño del cementerio del pueblo. Mucho antes de que Noxus o Demacia naciesen, cuándo Shurima empezaba a alzarse, había cerca de los picos del sur de la actual Piltover un pequeño pueblo anclado en las tradiciones de mineros. Su nombre ya se ha olvidado, pero Yorick era miembro de esa cultura milenaria que ya se ha perdido y que tan pocos conocen. La vida del joven era monótona y el pueblo vivía sin un gran avance tecnológico, pero todo se iluminó cuándo conoció a Flora: una chica de su edad, de rubios rizos en su larga melena, ojos verdes, pecas en su cara y dientes de conejo. Flora no era la chica más deseada y hermosa del lugar, pero sí la flor más adorable e inocente que nadie había visto nunca. Yorick se quedó prendado de ella y ante todo pronóstico y gracias a el amor que ambos sentían por la naturaleza y la vida, el hijo de los sepultureros y la hija de los floristas acabaron compartiendo un tierno romance adolescente que se alargó por muchos años. No tenían ni un cuarto de siglo cuándo la pareja decidió casarse, sin embargo en el pueblo los rumores entre ellos se habían esparcido. Flora tenía más pretendientes y el peor de ellos, Bertrand, hijo de los joyeros no consentiría que un sucio enterrador se casase con la chica más mona que había. El día anterior a la boda, los matones de Bertrand secuestraron a Flora y la violaron entre todos, habiéndola forzado antes a ponerse el traje de boda, dejando su cuerpo sin vida con el cuello cortado para que se pudriese en las calles. Al día siguiente, cuándo Yorick se dirigía al altar se encontró con todo el pueblo armado. Culpándolo a él de la muerte de su prometida, la cuál acababa de descubrir, Yorick fue ejecutado públicamente. Pero los dioses de la muerte son caprichosos, y tras la muerte del último Mori, ellos tomaron su alma y la pusieron en un cuerpo monstruoso que se personó directamente en el lugar. Armado con la pala familiar, los aldeanos observaron el evento que no entendían y los dioses de las Islas le hablaron a Yorick: "Mátalos a todos por lo que te han hecho y sírvenos guiando a los difuntos hacía el más allá. Quizá así te demos lo que perdiste". La furia se adueñó de él, que encerró a los residentes invocando una legión de presagios, torturando durante siglos a los que lo mataron. Una vez hubieron pasado siglos de muerte, Yorick había olvidado porqué luchaba y obedeció ciegamente a los dioses de la muerte, pero ahora, varios milenios después, Yorick ha recordado a Flora, que ya no es más que una pila de huesos con un vestido, y aún así no ha podido volver a su lado. Los dioses le dieron poder, y ahora Yorick usará ese poder para recuperar la única flor que floreció nunca en su propio cementerio. Aunque en su interior ya solo haya ceniza, gusanos y las ratas lo acompañen.

El carcelero implacable
Castigo eterno, el sonido de las cadenas apretando los huesos hasta que crujen junto al de los últimos alientos, el olor de lo inevitable y la inacabable tortura de las almas de las que me adueño ¿No suena a paraíso? Algunos me llaman loco, y quizá estén en lo cierto, pero la única certeza en esta vida es que tarde o temprano tu alma servirá en mi prisión personal. Las vidas finitas me intrigan, los animales se revuelcan en su naturaleza efímera con un insultante aire de superioridad, como si su dicha fuese a durar para siempre, pero yo discrepo enérgicamente. Sus risas, su felicidad... Qué veneno tan terrible es para mí. No soy feliz hasta que gritan y lloran en desesperación. Desconozco los placeres de la comida y la bebida, pero ver lágrimas mezclarse con sangre es un gozo que trasciende la realidad. Hubo una alma que disfruté en particular de arrebatar. Ella era una mujer de piel morena y su marido era igual a ella, pero me caía peor, todo el día sonriendo. Me sentí especialmente ofendido cuándo la pareja vino a perturbar la calma de las islas. Decidí hacer lo que mejor sé hacer y librarme de ella, que era la parte fuerte. Lo que no sabía es que matarla despertaría a esa bestia. Tomó su pistola y juró matarme. Pobre iluso, mi deber continuará por los siglos de los siglos y él envejecerá. Pero sigo recordando con claridad como ese hombre perdió la sonrisa y ahora desconoce la felicidad. Su sufrimiento trata de encontrar negación en la realidad. Lucha con una fiereza inhumana para vengarse de mí, y eso me resulta tan entretenido... Hay monstruos que se dice que al arrancarles una cabeza les salen dos más. Los humanos normalmente se vuelven más débiles cuánto más están contra las cuerdas, pero este sujeto ha adquirido una determinación digna de uno de los nuestros. Si Lucian no acaba conmigo, acabaré por poseerle y convertirle en otro carcelero más. Será divertido aplastar su alma y sentir como su cuerpo estalla por dentro en sangre y dolor... Mientras tanto, debería recolectar más almas ¿Serás tú la siguiente?

El bufón siniestro
Es el quinto día en el que muere alguien. Otro cuchillo directo a la frente. Pensaba que los que acababan en un torso o una garganta eran de otro asesino, pero cada vez estoy más seguro de que todo es culpa de la misma persona. Los cuchillos son todos idénticos, este criminal no es tan listo como parece. Al menos nos deja pistas. Aunque no lleven a ningún lado. La última ocurrencia extraña han sido unas cajas sorpresa gastadas y viejas para dar sustos a los niños, así como confeti y bombas de humo ¿Un payaso? Menuda estupidez. Quizá es que todas las víctimas tengan una conexión con el circo ¿Una vendetta personal sobre otros circenses? Este caso me va a dejar seco. Desearía poder volver a Piltover y ordenar mis pensamientos. Mira que darme todo el trabajo a mí... Existe esa sheriff que es tan buena detective ¿Por qué a mí? Me acabo de sacar la carrera, así que supongo que me toca pringar con lo más desagradable. Esta isla no es segura. "Islas de la Sombra". El nombre ya lo dice todo ¿Y ahora quién llama a estas horas? Sigue lloviendo, seguro que quieren venderme algo. Tranquilo Jonathan, finge una sonrisa y diles que te dejen dormir en paz, no puede ser tan terrible. ... ¿Hola? Mierda, seguro que era un niño de estos tontos que llaman a las puertas para luego salir corriendo. Vaya tontería. Iré a cortarme una manzana a ver si me calmo. Un momento... ¿Y mi navaja?

A la mañana siguiente Jonathan fue encontrado muerto en su cocina con varias puñaladas en la espalda. Fue imposible encontrar al asesino. Los ciudadanos que emigraron a las Islas a la Sombra no tardaron en regresar a sus casas en barcos. Pero desde que partieron, cajas de sorpresa fueron encontradas en los barcos...

La pesadilla eterna
Papi no me cree cuándo le sigo que hay un monstruo fuera de nuestra casa. Le digo que tiene garras de metal afiladas pero dice que seguro que solo son los adornos de mi disfraz de princesa. Le digo que me da miedo dormir con la luz apagada y que venga el monstruo pero me dice que no pasará nada, pero yo sé que él me está mirando. Se esconde bajo la cama y repta por el suelo y las paredes, convirtiéndose uno con la oscuridad. "Sch sch sch". Es el sonido que hace cuándo quiere susurrarme algo. Le grito que no quiero escucharle y eso despierta a papi y mami que vienen a ver qué me pasa. Siento no dejarles dormir pero es que tengo miedo... El monstruo es malo y quiere hacerme pupa. Pude verlo incluso cuándo fuimos al cumple de Martha. Cuándo fuimos a jugar con su caballo pude verle entre los árboles. Esta vez gritaba: "Ven conmigo. Abraza la oscuridad". Lo último que recuerdo es que acabé con vómito sobre mi vestidito. Pero desde ese día todo está mal. Papi he empezado a gritarme y mami hace como si no existiese ¿Por qué? Me puse a llorar en el cuarto a ver si me hacían caso, pero solo conseguí que papi me diese una bofetada. Entonces él apareció. Les cortó en canal con sus grandes garras y me tendió su mano. No era tan malo cómo yo creía, ha hecho que todo vaya bien, me ha salvado. Supongo que le agarraré la mano. Uh, ahora me levanta ¡Qué divertido! Espera ¿Qué piensa hacer con esa garr-

El maestro del metal
Era un sábado negro. El funeral del último rey de las Islas de la Sombra, Mavick el tuerto. Un anciano viejo, cruel y pervertido que no aceptó de buen grado su destino, pero aún así se les forzó a sus ciudadanos a llorar en el entierro como si en verdad lamentasen su pérdida. Era muy sencillo fingir una lágrima por ese monstruo de ropa negra que les mangoneaba y robaba, pero como toda moneda, siempre hay dos caras: la doncella de hierro que sería su tumba albergaba al hombre que hacía que los monstruos de las Islas no atacasen. Fue tras la muerte del rey tuerto cuándo los asesinatos del bufón empezaron. Pero algo mucho peor aconteció en la ceremonia funeraria. Sin previo aviso, el personal del rey cerró todas las puertas y ventanas del lugar, que quedó iluminado solo por tímidas velas. Los cuchicheos entre la gente aumentaron, la confusión apareció y se expandió con suma facilidad, pero el silencio se hizo tras un golpe. El ataúd del difunto rey había sido roto en dos, partido por la mitad, y el cadáver también, separado de cintura para arriba de sus piernas. Y entre las dos partes del cuerpo y el ataúd restaba una enorme bola de maza, con afilados picos. Tras unos segundos silenciosos, la maza se elevó y reposó sobre un hombro: una armadura viviente de ojos rojos como la sangre y que alzaba más de dos metros del suelo les observaba. Cuándo todos los presentes comprendieron la naturaleza de lo que estaba teniendo lugar, los gritos inundaron el ambiente, pero el maestro del metal no disfruta del caos si no es quién lo organiza. Con lentos pasos se empezó a abrir paso por el edificio. Los símbolos religiosos de aquella iglesia ardían, se fundían o se desintegraban a su presencia, era un demonio, un espíritu destructivo. La gente luchó por abrir alguna puerta o ventana, pero el personal había desaparecido. Un barrido de maza después y ya había cinco personas sin cabeza, incrustadas en las paredes con la sangre esparciéndose por todo el mobiliario. "Mordekaiser" susurraba el clérigo, que no tardó en ser alzado del cuello. Mientras rezaba desesperado y asustado, el maestro del metal absorbió su alma con un deleite tenebroso. El cuerpo sin vida del religioso fue usado de proyectil para matar a un niño que gritaba en un tono muy agudo. Mordekaiser alzó la maza, y lo que ocurrió luego es demasiado grotesco y desagradable cómo para ser narrado. Simplemente, el hogar sagrado de los dioses era ahora un infierno.

El treant retorcido
Antaño, esta tierra era tan bella que los humanos se volvían uno con el entorno, asimilando vidas enteras desprovistos de la mácula de la tecnología. Pero su bondad escondía malas intenciones. Quise confiar en ellos cuándo empezaron a adorar el musgo y la piedra, y en cuánto escucharon mi voz trascender sus débiles mentes, fue cuándo todo se perdió. No debí haberles dado el don de la magia como si fuesen hijos míos, pues volvieron su poder contra mí. Los humanos dominaron la magia y usaron los árboles e incluso algunos de los suyos para alimentarse a ellos mismos. Era como si árbol arraigase en otro, matándolo para subsistir. Era enfermizo, pero era también demasiado tarde. La escoria humana debilitó mi poder y marchitó los bosques de la gloriosa tierra a la que yo amaba, y parecía que iban a destruir el roble milenario que daba vida al resto del bosque, pero yo no dejé que aquello ocurriese. Cómo espíritu del bosque, me metí dentro del roble, poseyéndolo. E hice que se levantase, canalizando a través de él mis hechizos hasta que pude matar a los suficientes magos, pero otros huyeron. No me di por vencido, moldeé al roble para poder moverlo del lugar y perseguí a los humanos uno por uno hasta acabar con ellos, mas creo que no me libré de todos, pues entonces aparecieron los espíritus corruptos. Símbolos de muerte, venganza, tortura y perdición tomaron forma. Vi como una de los magos se convertía en una heraldo de la lujuria, de las cenizas salieron las arañas y su señora: Vilemaw. Y una maga se transformó para obedecer a la diosa arácnida. La mayoría de magos abrazaron los lados más macabros de su humanidad, y algunos hasta despertaron el mal de las islas, arrancándome de los restos de mi alma magia para convertirse en espíritus que rozaban mi poder. No pude hacer nada: me deformé y quedé encerrado en el cuerpo del árbol que poseí, y pasé de ser el espíritu divino de la naturaleza a ser un mero prisionero encerrado en madera dura como la piedra. Lloré y sentí debilidad por primera vez en la vida, maldije mi nombre en aquella lengua que solo yo conocía, y decidí entonces responder al nombre de "Maokai". Un nombre retorcido para una criatura retorcida como la que he acabado siendo, pues ahora me siento indigno de mi verdadero nombre. Pero me las pagarán. Los humanos no merecen la magia, no la saben usar bien. Pienso dedicar la eternidad de mi existencia a dar caza a los magos de toda Runaterra para matarlos entre mis ramas, les enseñaré algo realmente retorcido, acabarán lamentando su imprudencia y sobretodo, pedirán perdón por el día en que destruyeron el orden natural.

La voz de la muerte
-¿Te acuerdas de esos días en los que íbamos a la playa los tres, cariño?
-Por supuesto que los recuerdo, mi vida. La arena fina, el sonido de las olas, sus risas, tus indicaciones de que no se metiera en el agua y mis copas de zumo de arándanos... Eran días bonitos.
-¿Qué hicimos mal?
-Quizá no había nada que pudiéramos haber hecho. Él simplemente era así. Es decir, fue él quién en tu cumpleaños te regaló un gato muerto. A mí toda una colección de bichos disecados. Algo pasaba con nuestro pequeño.
-Siempre he querido pensar que solo era un niño de gustos particulares, que incluso otros críos hacían lo que él hacía.
-Pero te engañabas.
-No sabía cuánto. Se le veía siempre tan contento y feliz...
-Cuándo no estaba apuñalando a las ratas que capturaba.
-Quizá sí tuvimos a un pequeño monstruo con nosotros todo este tiempo.
-...
-Cariño.
-Dime.
-¿Cuánto crees que durará esto? Quiero perder el sentido ya y dejar de sentir nada.
-No lo sé. Desde que vino esa criatura de pelo blanco, rostro cadavérico y presencia fantasmal, solo puedo sentir un frío terrible y noto como floto perdida en el tiempo. Te dije que aquí habían monstruos peligrosos.
-Sabes que ese monstruo que nos mató era nuestro hijo.
-No. Me niego a creer que mi hijo se haya convertido en eso y que ni nos recuerde. Si estamos muertos... al menos deja que piense que no ha sido él.
-Tienes razón...
-...gracias.
-...
-...
-Oye.
-¿Sí?
-Gracias por darme una vida de felicidad. Al menos ahora podremos pasar la eternidad juntos.
-Idiota...

Ah... la melodía de la muerte es tan dulce... Creo que estos dos últimos me sonaban de algo, puedo sentirlo en esas últimas notas calladas de desesperación ¿Quién eran? Tic, tac, se me acaba el tiempo. Toca ir a por más víctimas, no merece la pena recordar una vez has descubierto la sonata definitiva de la belleza póstuma.

El espíritu de la venganza
Mi sorpresa al encontrarme con esa mujer no puede describirse con palabras. Nada más verla pensé que otro espíritu perturbaría y corrompería mi tierra, antaño sagrada y bendita, pero me alegra afirmar que no fue así. La guerrera me señaló con la lanza de su mano y vio mi pasado como si me atravesase la mente. Ambos hemos sido traicionados, pues de ella también se tomaron demasiadas confianzas. Le conté mi historia, de cómo los magos destruyeron este refugio místico, convirtiéndolo en la tierra de la desesperación. Su veloz desaparición me preocupó, pero poco a poco noté que la magia esparcida por los rincones de la isla iba desapareciendo. Pasé meses sin volver a verla y ahí por dónde iba en mi incesante viaje encontraba cuerpos humanos con agujeros en su estómago. Al parecer alguien hizo bien su trabajo. Cuándo no quedaba más magia que la de los otros espíritus en la isla, ella volvió a aparecer. No recordaba su nombre, pero yo sí. Nada más sentir su frío tacto fantasmagórico noté el calor de esa niña. Kalista. Cuándo yo era el espíritu del bosque, ella venía a jugar con los animales y las flores, pero entonces vinieron los demás humanos que corrompieron el bosque. Ella  se había enrolado en el ejército por lo que parece ser, pero no me dijo a qué bandera servía, pues he oído que los humanos son mucho más fratricidas que hermanos, en todos los sentidos. Y sentí lástima. Mientras ella perseguía a un objetivo desconocido le atacaron sus propios hombres y ahora, a raíz de la magia es... esa cosa horripilante y deforme. Al menos parece no recordar el dolor y la agonía. Me sorprende haber tardando tanto en descubrir su identidad, pero supongo que mis propios problemas me eclipsan y nublan mi juicio. Dice que se dedica a castigar a los traidores. Yo castigo a los humanos por sus crímenes, así que no somos tan diferentes. Me siento como si fuera quién la engendró, pero nuestros caminos ya se han separado. La vi marcharse en la niebla, atravesando el océano. Me habló de un lugar habitado por piratas, dónde la traición está a la orden del día. Le deseo mucha suerte en su búsqueda, yo seguiré persiguiendo mi objetivo. Ojalá pronto todos los traidores teman el nombre de Kalista.

La sombra de la guerra
Escucha la  historia del implacable jinete fantasmal,
escucha retumbar el suelo con sus cascos de metal,
su grupo de caballería cabalga raudo en la llanura,
el sonido del acero al trote llegará a la noche más oscura.
"¡Madre, huyamos del pueblo ahora que es seguro!"
Grita el niño llorando de miedo antes de ser uno con el muro.
Como un ariete sus embestidas rompen la voluntad y el coraje,
el color de la negra noche y la carmesí sangre es su traje,
pues la corte de este rey oscuro viene a la carga sin paje.
Persiguen la guerra y no hallan gozo en perseguir a gente asustada,
si sobrevivimos hoy, buscarán lanzar otro ataque la próxima jornada.
Que alguien nos salve de su sed de batalla, no puedo cada noche escuchar la metralla
pues la estrategia del miedo nunca le falla y la gente no calla:
"¡Déjanos vivir, Hecarim! ¡Seremos buenos, no opondremos resistencia!"
Pero aún así los ataques no cesan, y perdemos la paciencia.

El mensajero de la muerte
Los Brewster han podido  encontrar una propiedad decente en mitad del campo que nadie parecía querer. Al padre le gusta la bodega que hay en el sótano, a su esposa le enamora poder tener un pequeño invernadero dónde plantar sus flores, y a los peques les encanta el pequeño molino abandonado en el que imaginan que son grandes guerreros y aventureros o magos. Los Brewster siempre han sido famosos pescadores, pero era hora de probar algo nuevo. Tras un duro día de trabajo, el padre de familia logró plantar una considerable hectárea con zanahorias y nabos, quizá así podrían ganarse la vida, aunque eso le quitase el poder ir a pescar peces ¡Había que romper con la tradición! Pero el pobre señor Brewster no reparó en los cuervos que habitaban en la cercanía, que se juntaban para arruinarle la cosecha. Frustrado, decidió alejarlos en plena noche y apañó un feo espantapájaros, al que armó para intimdar más a los carroñeros negros alados.

Lamentablemente el señor Brewster no era tan perspicaz como su bigote blanco indicaba y al no entender la mente de los pájaros, estos simplemente regresaron a su hábito natural. Pero entonces la isla sufrió el ataque de los magos. Tras algo parecido a una horda de caos y guerra en las islas atacase a la isla, La agitación, levantó a los pájaros, que empezaron a volar en gran manada, oscureciendo el cielo. La familia decidió dejarse de tonterías. Armando al padre y al mayor de los niños con escopetas, y estos empezaron a disparar, alejando a las bestias. Todo parecía calmado, pero entonces el señor Brewster reparó en que faltaba el espantapájaros. Enfadado, se giró y se sumó al susto de su familia: su casa estaba oculta bajo una bandada de cientos de cuervos, y sobre todos ellos, el temible espantapájaros, que ahora se movía. Nadie supo cómo ni porqué, pero ese objeto inanimado cobró vida y usó a sus fieles mascotas aladas para ejecutar a sus amos. La gente empezó a hablar de "Fiddlesticks", como si fuese uno de los espíritus que sirven a los dioses de la muerte, y algunos lo tacharon de ser su emisario principal, pero la verdad es que puede que ni siquiera el espantapájaros sepa si actúa por sí mismo. Lo que sí es sabido es que, basta con ver a un cuervo acompañado y sin mensaje en su pata para saber que Fiddlesticks anda cerca en busca de víctimas.

La hacedora de viudas
Los hombres son juguetes divertidos, y las mujeres obstáculos fáciles de exterminar. Es suficiente con acercarse a ese señor solitario del bar, ponerle la mano en la entrepierna y susurrarle cosas bonitas para que te pague una habitación y haga que te diviertas un rato. Aunque algunas veces solo ellos se divierten, lo cuál me resulta contraproducente... En todo caso, cuándo ya he jugado con ellos, acabo con sus miserables vidas. Me gusta pincharles la garganta con los tacones hasta que sangran por la boca y parece un cuenco lleno de vino. Es elegante. Algunas veces me gusta hacer creer que se han suicidado y otras simplemente, cuándo no quiero mancharme de sangre, o los enveneno o dejo que mis pinchos los empalen. Aunque cuándo tengo hambre busco a un hombre bien gordo a que comerme. Cuesta abrirse paso entre la grasa, pero mis uñas son armas muy poderosas. Luego están las mujeres... alguna que otra ha caído ante mis encantos, pero opino que no somos tan divertidas. Es decir, los pechos son como almohadas la mayoría de veces pero aparte de ser más bonitas y más incansables son como un largo viaje  que no siempre compensa. Me divierte más verlas llorar al ver cómo les he robado y matado a los hombres ¿Quién llora cuándo pierde a su juguete? Id a buscar uno nuevo, debiluchas. Supongo que no todas cuentan con mis habilidades. Ojalá algún día tenga hijas solo para expandir mi legado y mis formas. Aunque debo admitir que en todo este tiempo solo he conocido a un depredador tan poderoso como yo. Melena negra, sombrero y siempre huyendo con sus trucos de magia... ese hombre me va a volver loca si no me hace enfermar antes. Apenas le conozco pero con una sola mirada puedo verle como un digno rival. Lamentablemente sucumbirá a mis armas de mujer y colgaré su cabeza del techo. Finalmente encuentro a una presa valiosa...

La reina de las arañas
Vilemaw, tú me has abierto los ojos. Pensaba que me conformaría con una vida de riqueza y privilegios pero vivir como un animal es infinitamente más divertido. El trato es sencillo: yo te traigo presas para que te alimentes y tú expandes mi vida y me das poderes y fuerza de bestia. Ser un arácnido ya no es tan repugnante como lo parecía la pequeña Elsiabeth. Ahora soy Elise... soy la reina de las arañas, y tú, Vilemaw, eres nuestra diosa. Deja que te sirva con gusto, pues tú creas vida y arte con tu solo respirar. Los cuerpos sin vida que te doy se convierten en nidos de larvas que se abren como huevos y llenan el lugar de pequeñas arañas negras. Las he esparcido por la isla cómo me pediste  y lo están corrompiendo todo. A veces no tengo ni que esforzarme y vienen los amantes de los bichos a por nuestras pequeñas, y ellos, caen como moscas en nuestra red. Me siento... tan en el cielo. Lo mejor de una mujer y lo mejor de una araña ¿Por qué no reunimos a más adeptos, oh Vilemaw? Sé que soy tu mejor hija, pero podría dar a luz a una raza entera. Piénsalo, sería fantástico. Tener a nuestra voluntad a miles de acólitos... Pero no cuestionaré tus órdenes. Ahora... quiero jugar con algunos humanos más.

Únete a... Aguas Estancadas: el hogar de la piratería.

El gamberro de las mareas
¡Los humanos son divertidos! Es gracioso cuándo resbalan por los muelles tratando de pillarme, pero al parecer no les gustan mis bromas. Uno de esos tipos tenía a una criatura muy rara ¡Tenía aletas que le hacían nadar en el aire! Me divertí mucho persiguiendo a ese "loro", creo que los llaman, pero al parecer su dueño pensó que me lo quería comer ¡Qué tonto! Una cosa llevó a la otra y acabé siendo atacado. No sé qué piensan estos humanos, pero yo solo me quería divertir... Tuve que escapar pues al parecer esa gente tiene unas cosas que hacen "pum" y no quiero acabar en pedazos como la madera que esas cosas vuelan. Encontré una cueva y me escondí en ella, saliendo de vez en cuándo ¡Menuda sorpresa! Uno de esos días escuché gritos y había un dragón-tiburón atacando a la gente. Qué maleducado... Aunque los humanos parecían no poder controlar a una criatura tan débil. Decidí hacer lo que más me gusta: ¡Saltar y saltar en mi tridente hasta que el monstruo se fue! Y entonces todo cambió. Los marineros empezaron a quererme y muchas señoritas vinieron a achucharme ¡Fue muy molesto! Creí ver también a una figura de melena roja y labios carmesí sonriendo, como si hubiera visto un delicioso pez. Se trataba de una cazadora, pero no de peces, de piratas. Ahí fue cuándo dejé de entender a los humanos ¿Cazadores de piratas en una ciudad de piratas? Y dicen que yo estoy mal de la cabeza. También hay un señor muy grande y fuerte con pelo en la cara al que llaman rey ¡Parece fuerte! De hecho es el único capaz de pillarme y que me da miedo. Me gusta este sitio, me siento como cuándo era pequeño ahí abajo. Pero mi gente... Sigo sin saber dónde están. Espero que estos piratas me ayuden ¡Por que son muy graciosos! 


El azote de los mares
Cuándo era pequeño mi madre me contaba leyendas sobre criaturas impuras y horripilantes habitando los mares que mi padre dominaba. Monstruos de tentáculos, cientos de ojos y fauces trilladoras que devoraban navíos con una facilidad apabullante. El sonido de la madera de un barco crujiendo ante las gigantescas bocas de esas bestias submarinas... El solo pensar que ese sería mi futuro me aterrorizaba, pero ahora que tengo pelo en el pecho y sensatez en mi mente, he descubierto que todas esas leyendas son falsas: el único monstruo del océano es el hombre que, con cientos de hombres a su mando, no tiene nada y lo desea todo. Quizá eso me llevó a apuñalar a ese hijo de mala perra que era mi padre. Vincent la Sombra... ahora es él quién vive en la sombra de una tumba acuática. Reconozco que es difícil obtener la lealtad de la gente en esta tierra. Al menos hasta que descubres que aquí, quién no quiere comida o dinero solo busca sexo. Y mi madre era la dueña de los mejores burdeles de Aguas Estancadas. La fortuna heredada de mi difunto padre y mi facilidad para engatusar me han permitido ascender a lo más alto. A día de hoy, hasta los krakens temen de lo que soy capaz. Mi nombre es Gangplank la Sombra, y soy el rey de los piratas. El primero que ha andado en la tabla de la vida y la muerte con una sonrisa mientras seducía a la damisela que se lleva a los hombres por decenas, enfermos de escorbuto o locura oceánica. Pero yo... Yo me he convertido en el mar. He abrazado las facetas más humanas en esta máscara de mentiroso y traidor señor de la piratería a la vez que mi alma navegaba en los mares de la locura y la muerte. No tendré ningún descendiente. Pienso desafiar mi tiempo en la tierra y ser rey de los piratas hasta que no quede ni uno y yo mismo me haya convertido en una bestia empujada solo por la codicia y mis deseos carnales. Pobre de quién provoque al azote de los mares. Yo soy Gangplank, y soy el rey de los piratas ¿Tú? Tú solo eres un peón en mi gran mapa, y mi brújula apunta directamente a mi botín.

El forajido
Si no sabes qué es vivir siempre solo y sin ayuda de nadie no te atrevas a cuestionarme, renacuajo. Este sitio sigue dando el mismo asco de hace tantos años: rameras enfermas en las calles, viejos locos, bandidos y adolescentes con deseos de riqueza y otros que como yo han sido curtidos por la dureza de la vida. Peor ahora yo soy mucho más duro ¿Sabes por qué? Traición. Me gusta pensar que un hombre no se convierte en hombre hasta que no le dan una puñalada en la espalda, y que solo se convierte en leyenda cuándo acaba con la vida de quién lo traicionó. Pero las leyendas me amparan, la que castiga a los traidores vigila mi espalda y me ayudará a acabar con ese maldito gitano al que una vez consideré un hermano. Algún día se quedará sin cartas que jugar, pero yo seguiré con toda una escalera de color en el barril de mi escopeta. Él me vendió a un loco como si fuese carne viva; yo pienso venderlo a él como carne muerta para que usen sus pedazos de cebo para los peces. Ahhh, la calma que te da la nicotina, quizá la única razón por la que no he perdido la cordura. Algunos me llaman forajido, que huyo siempre hacía el oeste, pero yo solo voy al lugar en el que el sol se refugia cada noche. Y cuándo me quede sin ron ni tabaco, me beberé una botella entera de tequila para bajar este sabor amarga que invade mi garganta, este aperitivo de fuego y pólvora sobre el que dispararía para acabar con todo. Más vale que me gane el mote de eterno fratricida, porque después de Twisted, la familia es algo de lo que no consigo ver las ventajas. Algún día le abriré los ojos a ese amante de las naranjas y volveré a toda Aguas Estancadas en contra de ese timador y usurpador. Dime ¿Cuántos ases llevas en la manga? Porque te aseguro que ninguna baraja te defenderá cuándo tu cara esté en la mira de mis cañones. Lamentarás haber herido mi confianza, sucio embustero.

La Cazarrecompensas
Piratas... No puedo decir esa palabra sin que me den náuseas. En este hervidero de hombres, ser yo es un regalo divino. Si no fuese una mujer debería haber luchado y matado como estos brutos sin modales, pero por suerte puedo usar mis encantos para vaciar sus mentes y sus asquerosos sacos de oro. A fin de cuentas, fue uno de esos cerdos quién mató a quién más me quiso de niña, así que ahora pienso usar a los piratas como marionetas hasta cobrarme venganza. Sin embargo... ese estúpido Gangplank se niega a hacerme caso ¿Acaso no soy suficiente? No es que él sea el hombre más atractivo que he visto, pero se me resiste y no lo entiendo. A juzgar por su cara y su conocido amor por las prostitutas tendría que haber caído a mis pies. Pero no es así. Ese simio de nuestro rey por alguna razón no me quiere en su lecho, así que quizá sea más inteligente de lo que pienso, pese a que eso iría en contra de todo lo que los piratas me han demostrado ser. Sucio salvaje peludo... ¿Por qué no sucumbes a mis encantos? Da igual, yo no me rebajaré por un pretencioso pirata, por algo soy la señorita Fortune: hago que los piratas hagan lo que deseo, y pronto tú serás uno de mis títeres, condenado rey. Mientras tanto pienso seguir cuidando de mi barco y disfrutar de la vida. Si hay algo bueno de estos sacos de pulgas es que saben como vivir bien: sin obligaciones, sin preocupaciones, solo fornicar, comer y dormir. Seré una señorita pero esta vida perezosa es lo mejor que hay. Aunque no pienso quedarme de brazos cruzados. Usaré mi cuerpo y mis pistolas para enseñarles a estos perros malolientes que podemos ser una fuerza a temer, independiente de todo gobierno. Me da igual si en el proceso debo matar a nuestro rey, pues él no gobierna sobre mí. Será divertido hacer que el mundo recuerde a Sara Fortune: la cazarrecompesas que puso a los piratas en su sitio.

El titán abisal
¿Sientes las voces? Yo sí. Gritan. Pero no entiendo nada, solo sé que ninguna mano se extendió para rescatarme ese día. La oscuridad me engulló y se llevó con ella tantos recuerdos. He olvidado los nombres de los que dejaron a mi suerte esa vida de carne de la que apenas conservo memorias. He visto la oscuridad más profunda, he sentido el acero y hierro oxidados fundirse a mi cuerpo y he sentido como mi humanidad me abandonaba con cada burbuja que iba a la superficie. Ahora solo siento la ira calmada y lenta, tambores resuenan en mi carcasa vacía y puedo notar a un monstruo retorciéndose bajo mi armadura sellada en sombras y oscuridad. La única luz que habita ahora en mí emana de mis ojos e ilumina el camino: me he fusionado con la desesperación y la venganza, con mi barco, con mi gente si es que sus cuerpos sin vida están en mi interior como batería. El ancla que detenía a mi única posesión terrenal es ahora mi espada, el portador de castigo en la tierra. No siento el paso del tiempo y quizá hayan pasado eras hasta que pude salir a la superficie. En la playa, los humanos débiles trataron de acabar conmigo, asustados, solo para descubrir que ni sus balas me herían, ni sus venenos me afectaban ni sus palabras significaban nada para mí. Fui lento y meticuloso y dejé casas rotas bajo mis pies que aplastaban los cuerpos sin vida que pisoteaba. Pude notar el miedo que mi masacre estaba causando y creo recordar entonces la felicidad. Sin embargo, las emociones no son ya sino un mero dibujo en una lejana pared, un espejismo de una sirena alejándose en el horizonte en alta mar. Todo aquel que se cruce en mi camino tratando de detenerme acabará aplastado bajo mi bota, y mi peso es el de un barco. Seré lento y atacaré despacio, pero como el destino, mi venganza aplastará a cualquiera con toneladas de ira contenidas en mi calma marina. Nautilus... ese era el nombre de mi vida pretérita, el que puse a mi barco. Ahora mi nombre solo significa venganza.

El maestro de las cartas
Fichas, dados, cartas, apuestas... La gente disfruta de poner a prueba su suerte, el problema que hay aquí es que cuándo yo estoy en el tablero, la suerte solo besa mis labios y guía mi manos. Crecí entre timadores y aprendí a ser el mejor en este juego, y por este juego me refiero a todos los juegos ¿No me crees? Cuándo todos los dados saquen un seis al abandonar mi mano quizá te lo pienses dos veces antes de dudar sobre la fortuna mimándome ¿Y que hay de esa tal Fortune? Podría tener su suerte siempre que quisiera, pero comprada conmigo ella solo tiene una moneda de suerte y yo todo el banco. Y la banca siempre gana, y por eso siempre lo gano todo aunque a veces toque hacer sacrificios ¿Malcolm? Eso fue un pequeño contratiempo, pero él no puede olvidar lo que le hice. Pobre, tiene el corazón roto~ Que me persiga, con todas las cartas a mi favor no logrará matarme y así todo será divertido ¿No es la vida así? A mayor riesgo, mayor diversión, y aunque sé que nunca puedo perder, me divierte pensar que corro peligro, es como una partida de póker con ese gigantón del ancla ¿Cómo le ganas a alguien que no tiene debilidades en su rostro? No le puedes leer la cara, eso es cierto, pero si ese tipo tumba todo el puerto yo endeudo al puerto. Lo llevo en la sangre, algunos me llaman gitano, otros nómada... Yo prefiero pensar que voy dónde el azar me lleva. Es más divertido así~ ¿Te crees con suerte? Ven, quizá mi mano no piense igual.